domingo, 21 de junio de 2009

Va de nuez con Isabel II

Sí, cuando la venturosa visita de Isabel II a esta ciudad de México, el compañero Echeverría la recibió con una cena de gala en Palacio Nacional y a mí me tocó cubrir la reseña para la revista Gente. Y allá fui acompañada por mi amiga Ma. Eugenia Ahumada, encargada de las edecanes y cercana colaboradora del entonces joven Fausto Zapata, secretario, creo, del Dpto dePrensa de la Presidencia. Doña Esther Zuno, la compañera Ma. Esther, previamente había enviado atuendos de trajes regionales a todas las asistentes. Yo me negué (creí haber sido invitada por el sólo hecho de tener un vistoso gafete metálico con las banderas de Gran Bretaña y México, pero ya se verá que no...) a vestirme "de fantasía" y fui simplemente vestida de "señora" cual debe. Y llegamos a Palacio muy temprano, pues Maru tenía que revisar a sus edecanes y el adorno de las mesas. El enorme patio estaba cubierto con mantas y todo el piso del enorme patio estaba cubierto por alfombra de ramas de pino. Olía rico. Y allí estaba yo admirando las mesas, cuando aparece un joven "de la secreta" y me pide mi invitación. Mostré mi gafete de prensa. No, dijo, necesita una invitación especial ...(la cual yo no tenía, claro). Pues acompáñeme, repuso, y hace además de cogerme del brazo, cosa que yo evite con elegancia. Y me llevó a una salita de la entrada y puso a un joven gordo a "vigilarme" mientras se aclaraba el asunto o me detenía por "filtración personal indebida". De hecho estaba yo detenida. Mi amiga Maru les reclamó, les gritó, llamó al Dpto de Prensa de la Presidencia y pidió por Fausto, pero ya se había venido: Yo le hablé a mi jefe a la redacción y le dije que como no tenía dinero para taxi, iba a ser penoso que una señora tan elegante regresara a su casa en "delfín" (que así llamábamos a los autobuses de entonces). Y apareció de nuevo el jefazo de la Secreta y me dijo que tenía yo 10 minutos para abandonar el Palacio. Ya me veía yo balaceada y arrastrada por un pelotón de soldados, porque le contesté que en 10 minutos si salía alguien iba a ser su abuelita... En eso estábamos cuando veo salir de la puerta de enfrente al flamante Secretario de Hacienda entonces, Pepe López Portillo. que era amigo mío y a quien conocí desde que era el novio de la entonces amiga, Munci Romano, entonces Sra. de López Portillo y quien estaba , por esos años, enojada conmigo por X circunstancias. Verlo y gritarle "¡¡¡Peeepee!!! fue todo uno. Pepe me dijo "Chayín, ¿cómo estás? Oye, salió muy padre la foto que me tomaste en tu portada de revista... Vente, ¿qué haces allí?" Acto seguida, el siniestro y joven de la "secreta" me dió paso libre...
Para la otra les cuento el resto. Saludos. Rosario Camargo E

No hay comentarios:

Publicar un comentario