¡Como viento impetuoso! "...De repente se oyó un gran ruido, provenía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó en toda la casa donde se encontraban..."(Hechos de los Apóstoles 2,1-4) ¡Hoy es Pentecostés, la gran fiesta después de la Resurrección del Señor! Él había dicho "Os mandaré el Consolador..." Y envió al Espíritu Santo: la luz que ilumina las oscuridades, la claridad que abre las mentes cegadas, el Espíritu que encierra el Misterio del Amor infinito y absoluto.
Pensando en ello, hace un tiempo escribí lo siguiente, también pensando en aquella frase de S. Marcos 1,1-13), describiendo el Bautizo de Jesús: "... vió los cielos abiertos y al Espíritu Santo como una paloma..." :
Paloma de marfil y plata,
viento impetuoso que envuelve
en un misterio del alma
el deseo de seguirte
adonde quiera que vayas.
Paloma de marfil y plata
borra el miedo de mi alma
de seguirte donde vayas;
enciéndeme en amor el alma
y que con tu fuego tan rojo
rompas el ego de mi alma;
transfórmame también en fuego
de esos que abrasan el alma
y la funden en entrega
también de marfil y plata.
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Hoy, que es Pentecostés, comparto este pensamiento con quien me lea.
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