domingo, 27 de septiembre de 2009

El valor divino de lo humano

En un par de días se cumplirá un mes de la muerte de Don Jesús Urteaga, sacerdote del Opus Dei y además periodista, escritor y productor de la serie de TV "Siempre alegres", que le valiera en España el apodo de "el cura de la tele", siendo delicia de jóvenes y familias enteras. Fue fundador y director de la revista Mundo Cristiano y escribió libros que hacían cimbrar las conciencias y entusiasmar a las almas, justo como El valor divino de la humano, que fuera el primer libro de espiritualidad que cayera en mis manos, allá por el año 53 y que de hecho fuera el inicio de un cambio radical en mi vida. Era un sacerdote que hablaba a la cara, sin ambages, conociendo a la perfección los entresijos humanos. Él escribe : "...Hablaremos no de lo que ha de hacer el hombre para alcanzar la santidad, sino de aquello que el hombre tiene de humano y ha de santificar..." Cuando escribió este libro, el mundo y la Iglesia pasaban una crisis grande, la juventud estaba desconcertada al sufrir una posguerra; y le entró una prisa enorme, fruto de una necesidad inetrior de hacer algo, de decir algo. Cuentan que se encerró en una finca llamada Molino Viejo, cerca de Segovia y comenzó a escribir sin parar hasta terminar el libro. D. Jesús explicaba esa prisa: "... estas páginas están escritas sin estilo, sin forma, sin externa unidad,, a tropezones. Pero han sido escritas -creemelo- a gritos, con el corazón..." Y añadía: "Leélas de prisa como están escritas. No puedo hablarte despacio, con calma. No hay tiempo. ¡Queda tanto por hacer...!" Don Jesús nos ha dejado como herencia esa prisa, por cambiar nosotros, por cambiar el mundo, si Dios nos ayuda y le metemos ganas: ¡Hay tanto por hacer!. Les invito a HACER.
Rosario Camargo Espriú.